Cuento
# 14
El
día en que el reino de la Reina Masa casi se divide
Como
siempre ocurría en el reino de la Reina Masa, las masas iban y venían por todos
los caminos que encontraban. Si en el diario andar llegaban a un lugar donde no
había caminos, lo hacían y así podían proseguir.
A
veces los caminos eran rectos y otras veces eran sinuosos. A veces eran cortos
otras veces eran largos. A veces eran angostos otras veces eran anchos.
La
princesa Materia hubo de ordenar el sentido de circulación por muchos de los
caminos pues las masas, a veces, se entorpecían unas a otras al querer pasar de
un lugar a otro.
Cierto
día, en uno de los tantos poblados se iba a realizar una reunión de masas. Era,
para muchas masas, una reunión muy esperada pues se iba a debatir, entre los
representantes de las diferentes comunidades del reino, si en adelante iba a
existir un reino global o un reino por cada sector.
Habían
masas y otros seres, como las Fuerzas por ejemplo, que solicitaban
independencia, decían que no podían estar bajo la tutela de una sola Reina,
pues por más empeño que pusiera no podía estar en todas partes a la vez Se
levantó un gran escenario y sobre él se dispuso una mesa donde estarían los
representantes y el moderador de la reunión que, por cierto, no podía ser otro
que el famoso Gravitón.
Llegado el momento al centro de la mesa se
sentó Gravitón y a uno de sus lados estaba la princesa Materia y Fuerza Normal,
al otro lado solo estaba el Señor Átomo.
Gravitón
les dijo que cada uno iba a hacer uso de la palabra y que el motivo que
deberían argumentar era en el sentido de la necesidad de presentar una
solicitud de independencia de las diferentes comunidades del reino de la Reina
Masa.
Fuerza
Normal fue la primera en dirigirse a las numerosas masas presentes y a las
tantas que estarían escuchando en la radio o viendo en la televisión esta
reunión pública.
-
Nosotras, las Fuerzas, consideramos que nuestra comunidad debe gobernarse por
sí misma ya que la naturaleza de las masas que están bajo el reinado de la
Reina Masa es distinta a la de ellas. Mientras que las masas necesitan de estar
constituidas por partículas, grandes o pequeñas, nosotras las Fuerzas actuamos
solamente, no necesitamos estar compuestas de algo.
-
Nuestro poderío es tan grande que podemos hacer moverse a las masas a nuestra
voluntad, podemos detenerlas o podemos deformarlas.
- Es
gracias a nuestra existencia que las masas se pueden relacionar entre sí, ya
que sin nosotras andarían dispersas por el universo y el reino de la Reina Masa
no existiría.
- El
señor Peso, por ejemplo, ya ha demostrado ser conocido por el reino, incluso
más que la misma reina. Por otro lado, es Gravitación Universal la responsable
de la forma del reino, es responsable de que exista ese Sol que nos alumbra o
de esa Luna que nos visita noche tras noche.
- Es
la Fuerza de Roce la que impide, junto al señor Peso, que las distintas masas
del reino no se escapen de las grandes masas que sirven de hogar para ellas.
- Es
la Fuerza de Empuje la que impide que las masas acuáticas no tengan que vivir
exclusivamente en el fondo del océano o que las masas voladoras no tengan que
andar caminando en la tierra y puedan volar.
-
Las fuerzas vivimos en comunidad y tenemos nuestro propio dominio, consideramos
que sería más efectivo que una de nosotras nos gobernara, pues estaría más
cerca de nosotras en todo momento.
Todas
las fuerzas presentes y también muchas masas, aplaudieron a Fuerza Normal,
encontraron que sus palabras eran muy sabias. Las más contentas eran las masas
frágiles que al contacto con las Fuerzas golpeadoras se destrozaban y se
dividían en pequeñas partes.
Luego
le llegó el turno al Señor Átomo.
-
Estimadas masas, lo que nos convoca aquí hoy día no tiene mayor sentido pues es
sabido que nosotros los átomos y nuestras hermanas mayores, las moléculas, son
las que realmente gobiernan en este reino.
- Que
sería de ustedes, masas de todos los tipos, si no existiéramos nosotros los
átomos y las moléculas, que les damos forma y consistencia.
- Ni
la más pequeña de las masas del reino y del universo está ajena a nuestra
presencia. No importa su color, aroma o sabor, siempre somos nosotros los que
les otorgamos sus cualidades.
- La
misma Reina Masa está constituida de nuestros más preciados amigos átomos y
moléculas.
-
Nuestra forma de reunirnos da a las masas su naturaleza de ser masas sólidas,
líquidas o gaseosas.
-
Nuestra forma de movernos al interior de las masas les otorga el calor
necesario para que no se congelen en los tiempos fríos.
- Y,
por último, nuestra existencia es eterna. Si dejamos de existir ustedes, las
masas, también dejaran de existir en este reino y en este universo.
Al
término de las palabras del Señor Átomo se produjo un impactante e inquietante
silencio. Las masas, cuál más y cuál menos, encontraron en sus palabras no solo
argumentos que mostraban a los átomos y a las moléculas como los responsables
de la existencia de todas las masas que existen. También notaron cierto tipo de
amenaza al reino, ya que si ellos dejaran de existir ya no habría razón de ser
y se acabarían las masas y, con ello, el reino de la Reina Masa y el mismo universo
llegarían a su fin.
Sin
levantarse de su asiento, intervino la princesa Materia:
-
Estimadas amigas masas y amigas Fuerzas, muchas cosas que aquí se están
diciendo sin duda que son verdad.
- Es
verdad que nosotras no podríamos movernos de un lado a otro si no existieran
las Fuerzas.
- Es
cierto también, que nuestra consistencia se la debemos a la forma en que en
nosotras se reúnen los átomos y las moléculas.
-
Pero, ¿las Fuerzas, existirían si nosotras no existiéramos?
-
¿No es acaso nuestra forma y nuestra consistencia la razón de ser de los átomos
y moléculas?
-
Gracias a las Fuerzas nosotras tenemos la capacidad de desplazarnos de un lado
a otro en este reino de la Reina Masa. Los átomos y moléculas no pueden moverse
más allá de cada una de nosotras. Ellos, átomos y moléculas, no podrían
gobernar más que una masa en particular.
-
Nosotras estamos en todas partes del universo, y vamos de un lado a otro, sin
importar las dificultades que nos pone el medio. Siempre llegamos a donde nos
necesitan.
-
Más aún, y finalizo con esto, es la misma Sabia Naturaleza quien le ha dado a
la Reina Masa la labor de reinar en este reino.
Acabadas
las palabras de la princesa Materia, la enorme aglomeración de masas se levantó
de sus asientos y vitorearon y gritaron el nombre de la Reina Masa. Se dieron
cuenta, a través de las palabras de la princesa, que la Reina Masa tenía la
misión de gobernar, incluso desde antes que existieran las Fuerzas.
La
Fuerza Normal dijo:
No
son muchas las palabras que tú has dicho estimada princesa, pero la sabiduría y
sencillez con que las has pronunciado sin duda me dejan claro el lugar que
nosotras ocupamos en el reino. Seguiremos pues, encargándonos de moverlas de un
lado a otro, y también seguiremos cooperando en la tarea de ordenamiento del
reino.
El
Señor Átomo continuó diciendo:
Me
has convencido querida princesa que también estás hecha de átomos y moléculas.
Nosotros somos importantes y vitales para tu existencia y el de todas las
masas, sin embargo hemos de reconocer que nuestro reino no podría extenderse
más allá de cada una de las masas del reino y del universo y, entonces, serían
muchos los reinos de átomos y moléculas que deberían existir. Eso no
contribuiría al ordenamiento del reino ni del universo. Seguiremos, entonces,
dándoles la forma, el color, el sabor y el calor que necesitan para que existan
ustedes las masas.
Y
así fue como se llegó al final de esta esperada reunión.
Al
final, los que más ganaron fueron los vendedores de "hoyos para
entrar" y "hoyos para salir". Casi todos los usaron para salir
del pueblo y dirigirse a sus respectivas localidades de origen.
De
la reunión misma, no hubo ganadores ni perdedores, todo siguió igual. Más bien
diríamos que se ganó algo, de entonces en adelante en el reino hubo más armonía
y alegría, ya todos sabían el lugar que ocupaban en el reino. Ya todos sabían
el rol que la misma Sabia Naturaleza les había dado en este universo.

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