Cuento
# 10
El
Señor Peso
Hace
tiempos muy remotos, cuando la Reina Masa estaba creando su reino, la princesa
Materia ya estaba recorriendo cada rincón del universo que se estaba formando,
y también el que estaba por formarse, y, por cierto invitó a su leales súbditos
Electrón, Protón y Neutrón.
La princesa Materia también invitó a recorrer
las distintas masas del reino a su amiga Gravedad, que más tarde se encontraría
con Leydela y daría forma a las responsables de la organización de las
distintas masas del espacio finito e infinito, me refiero a Gravitación
Universal.
Y cuando las distintas masas recibían la
visita simultánea de la princesa y de Gravedad, ocurrió el fenómeno más curioso
que se tenía en cuenta por entonces Y así fue sucediendo, de masa en masa. Las
masas más pequeñas, móviles e inmóviles, se sentían más atraídas a masas
grandes que a masas más pequeñas.
El curioso fenómeno, del cual no se tenían
noticias anteriores, llamó particular atención a las masas móviles. Éstos
empezaron a estudiar lo que sucedía a cada masa del reino y se dieron cuenta
que las masas pequeñas como que se “pegaban” a las masas más grandes. Pero no
encontraron explicación.
Fue entonces que la princesa Materia fue a
consultar a la Reina Masa, por si acaso sabía algo del por qué sucedía que
cuando se juntaba una masa con Gravedad, las masas más pequeñas eran atraídas
por las masas más grandes.
La Reina Masa, se quedó pensando un momento y
le dijo a la princesa: Debe ser el Señor Peso que está haciéndose presente en
las masas más pequeñas de mi reino.
La Reina Masa le contó a la princesa que el
Señor Peso ya antes se había hecho presente y que incluso había pretendido ser
más importante que ella, y que después de superada la aparente disputa del
reinado, ella, muy magnánima, había decidido que el Señor Peso siguiera
presente en el universo pero a condición que se hiciera presente solo en las
cercanías de masas grandes. De entonces que el Señor Peso anda por ahí, y tú lo
que has hecho es encontrarte con él. Y, verás que se manifiesta solo si te
acompaña tu amiga Gravedad, así lo había predestinado la Sabia Naturaleza.
Continuó la reina: si quieres no ver más al
Señor Peso, basta que le pidas a Gravedad que no te acompañe y verás que él se
ocultará nuevamente.
La reina le preguntó a la princesa Materia:
¿Por qué te interesas tanto en lo que le ocurre a las masas pequeñas de mi
reino cuando andas con Gravedad?
La princesa, ruborizándose, le dijo: Me ha
llamado la atención lo que he visto y creo que me ha gustado, me agradaría
conocer más a ese Señor Peso que dices que anda por ahí “Queridas súbditas, las
masas más pequeñas, se sienten atraídas hacia las masas más grandes y es algo
natural que ocurre. Lo que sucede es que el Señor Peso se ha apoderado de todas
ustedes gracias a la presencia de la Gravedad que visita todas las masas del
reino.”
“Verán que donde esté Gravedad, también está
el Señor Peso. Es inevitable.”
Para que se informen mejor llamaré a Gravedad,
si viene ella, seguro que también viene el Señor Peso, ahí le pueden preguntar
a él mismo sobre este extraño fenómeno que está ocurriendo.
Les esperaremos, le dijeron las masas móviles.
No transcurrió mucho tiempo cuando la princesa
Materia y Gravedad llegaron a donde estaban reunidas las sabias masas móviles.
Y, ¿el Señor Peso?, preguntaron las masas
móviles a la princesa Materia y a Gravedad.
Gravedad llamó al Señor Peso y no aparecía.
Volvió a insistir y nada ocurría. Al final, fue la princesa Materia la que lo
llamó, y claro, ahora el Señor Peso no se pudo resistir y se asomó ante ellas y
las sabias masas móviles.
La más sabia de las masas móviles se presentó,
y dijo: Miren, a mi me llaman Raza Humana, y quiero saber, Señor Peso, por qué
es que desde hace un tiempo a esta parte las masas pequeñas del reino de la
Reina Masa, incluido nosotras, nos sentimos atraídas a las masas grandes. La
Tierra nos atrae y no podemos escapar de ella.
El Señor Peso tomó la palabra y dijo: Mira
Raza Humana, lo que ocurre es gracias a la presencia de la princesa Materia,
que le da sentido a las masas como ustedes y todas en general, y a la Gravedad.
Cuando ambas se juntan, es decir, Materia y Gravedad, yo me materializo en cada
una de las masas en que se encuentran ellas, y por naturaleza mi tendencia es
irme siempre hacia el centro de las masas más grandes.
Es más fácil decir, continuó el Señor Peso,
que cuando una masa se encuentra con Gravedad, inevitablemente seré yo el Peso,
quien actuará sobre ella y trataré de llevarla conmigo hacia el centro de las
masas grandes, pero como ustedes saben, es imposible que nos metamos en el
interior de ellas, por lo que ustedes solo quedarán adheridos a la superficie
de esas grandes masas. Así como ustedes se sienten atraídos a la masa Tierra,
donde estamos ahora.
Continuó el Señor Peso: Y, de entre todas las
masas que se atraen a las masas grandiosas del reino, mi presencia es más
notoria en las masas más grandes que en las más pequeñas.
Terminada la locución del Señor Peso, la Raza
Humana dijo: Gracias Señor Peso, de ti hemos aprendido algo muy importante hoy
día. Sin duda que a ti te debemos entonces el hecho de que no nos podamos
desprender de esta hermosa Tierra. Si no fuera por ti, seguramente en cada paso
que diéramos nos escaparíamos hacia el espacio finito e infinito. Gracias
nuevamente.
Así fue como la Raza Humana comprendió la
naturaleza y función del Señor Peso en la existencia en el reino de la Reina
Masa.
La princesa Materia quedó maravillada del
poderío y sabiduría del Señor Peso y, para agradecer la presencia de él, que
recién ahora lo conocía en persona, lo invitó a recorrer juntos, y
visiblemente, cada una de las masas del reino de la Reina Masa.
Y así es como desde entonces, cada masa que es
visitada por la princesa Materia, su amiga Gravedad y el Señor Peso, el reino
de la Reina Masa parece más ordenado que nunca.
Y... se fueron recorriendo el universo,... de
masa en masa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario